Dicen que el tiempo cura las heridas…
En realidad, puede curar si es que hemos recibido el apoyo necesario para poder procesar lo sucedido, pero si lo que hemos tratado de hacer con un trauma, es enterrarlo, esas heridas no sanan, sino más bien se hacen más profundas y se hacen más negativas. Y ese es el problema con los traumas de la niñez, cuando hubo negligencia emocional, es decir cuando nuestras necesidades afectivas no fueron de alguna manera cubiertas, todas esas emociones y sentimientos no se evaporan, no desaparecen.
El tiempo de por sí, no sana. Depende de lo que hacemos en el tiempo. A veces lo que aprendemos es a enterrar el dolor y nuestros sentimientos, y al pasar el tiempo, lo que aparecen son los síntomas de dolor crónico, o de situaciones de salud crónicos, de ansiedad, o de depresión, que al final nos damos cuenta son las formas que hemos aprendido para lidiar con todos esos traumas que no han sanado. A veces las adicciones son la forma de tratar de cambiar constantemente lo que sentimos porque no queremos sentir lo que sentimos. A veces son paredes que construimos para mantenernos seguros, pero que luego se convierten en los muros de la prisión que nos mantiene atrapados.
El tiempo bien utilizado, efectivamente ayuda a sanar las heridas. Pero, tenemos que utilizar ese tiempo para aprender realmente a llenar nuestras tres necesidades emocionales básicas:
Si con el tiempo, desarrollamos una mayor seguridad, desarrollamos nuestro amor propio y desarrollamos límites saludables, entonces la sanación puede suceder. Mientras más tiempo pasa, más sanación se puede encontrar. Pero, tenemos que utilizar el tiempo para desarrollar lo que nos está faltando.
La buena noticia es que, como seres humanos, tenemos una capacidad natural para sanar. Si nos quebramos un hueso, luego sana. Si te haces una herida, sanas. Puede ser que necesites un yeso, o unas cuantas puntadas, pero nuestro cuerpo sana. Lo mismo sucede con nuestro cuerpo emocional, nuestras emociones, todas las heridas con el apoyo necesario, pueden sanar. Pero, necesitamos precisamente, poner ese apoyo en su lugar, dar el espacio.
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